La cumbre Trump-Putin en Alaska reconfigura el tablero global: Moscú rompe su aislamiento y Washington valida el trato directo entre grandes potencias. Bajo la sombra de la doctrina MAD, ambos hablaron de paz en Ucrania, control nuclear y equilibrio estratégico. China, ausente pero expectante, observa cómo el mundo se reordena hacia un frágil tripolarismo pragmático.
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